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miércoles, 19 de mayo de 2010

Mundo Actual, la Webradio del OPCI: ¡en línea!

Mundo Actual es la nueva Webradio del Observatorio de Política Comparada e Internacional (el OPCI) de la Universidad Diego Portales que tengo el placer de dirigir.

Muchas gracias a Jonathan Lepe, de la Escuela de Periodismo, por el soporte técnico.

Participan en este programa:

Ximena Soto
Pablo Garrido
Bryan Foster
Daniela Sepúlveda
Belén del Pozo



Nuestro primer programa, grabado el 28 de Abril 2010, está en línea:
http://www.podcaster.cl/2010/05/mundo-actual-28-abril-2010-1/

Las tres crónicas sobre la crisis Rusia-Chechenia, la reforma de salud de Barack Obama y la situación de los derechos humanos en Cuba se encuentran aquí:

http://www.podcaster.cl/2010/05/mundo-actual-28-abril-2010-4/

http://www.podcaster.cl/2010/05/mundo-actual-28-abril-2010-1-3/

http://www.podcaster.cl/2010/05/mundo-actual-28-abril-2010-1-2/


Selección musical:

El tema de Mundo Actual es "Quantum Lion", de Hayvanlar Alemi:
http://freemusicarchive.org/music/Hayvanlar_Alemi/Visions_of_a_Psychedelic_Ankara/02_Quantum_Lion
Album: Visions of a Psychedelic Ankara
hayvanlaralemi@gmail.com, http://www.myspace.com/hayvanlaralemi


Temas del programa del 28 de Abril 2010:

Mountain High: "Russian Bear"
Album: Wicked Wanderer
http://freemusicarchive.org/music/Mountain_High/Wicked_Wanderer/Russian_Bear
http://www.myspace.com/themountainhigh
http://freemusicarchive.org/music/Mountain_High/

6th Sense and Mick Boogie: "Ignite the People (Like Obama)"
http://freemusicarchive.org/music/6th_Sense_amp_Mick_Boogie/

Septeto Machín: "El Guateque"
http://freemusicarchive.org/music/Septeto_Machn/~/El_Guateque

martes, 11 de mayo de 2010

Febrero 2010: De la victoria de la derecha y de la derrota de la izquierda

Artículo corto publicado en la revista en línea Em Debate, de la Universidad Federal de Minas Gerais
CHILE: DE LA VICTORIA DE LA DERECHA Y DE LA DERROTA DE LA IZQUIERDA
Febrero 2010: http://www.opiniaopublica.ufmg.br/emdebate/fevereiro_completa.pdf

Em espanhol e em portugues!

lunes, 10 de mayo de 2010

10 de mayo 2010: Columna sobre Globalización , moralidad y la derecha chilena En El Mostrador

http://www.elmostrador.cl/opinion/2010/05/10/globalizacion-moralidad-y-la-fractura-en-la-derecha-chilena/comment-page-1/

martes, 4 de mayo de 2010

4 de mayo: Tres razones para no creer, o muy poco, en la Unasur

Los procesos de integración económica y política que siguen teniendo alguna relevancia en la actualidad empezaron en la década de los 1950 tanto en América Latina como en Europa. Sin embargo, el desarrollo de instituciones comunes en este segundo caso contrasta fuertemente con la situación que aún prevalece en América Latina. Las dificultades enfrentadas, las bajas expectativas y la falta de entusiasmo acerca de la agenda de integración ahora se materializan con la probable nomina del ex presidente argentino Néstor Kirchner como Secretario general de la Unión Sudamericana de Naciones (Unasur). ¿A qué se debe esa apatía? Sin duda a varias razones, pero de las cuales se puede recalcar las tres siguientes: (1) la falta de confianza debida a las contradicciones en las políticas exteriores de los países de la región; (2) la falta de compromiso de los gobernantes de los países miembros y (3) los escasos resultados acumulados a la fecha.

Tierra de contradicciones

Para que sean exitosas o por lo menos estables, las relaciones diplomáticas y los procesos de integración requieren el respecto y la confianza mutuos entre los gobernantes de los países involucrados. Obviamente, eso significa que a mayor nivel de coherencia y estabilidad en la política exterior y en el cumplimiento de los compromisos internacionales, mayor confianza y respecto entre los gobiernos nacionales.

Ahora, ¿cuán estables y confiables son la mayor parte de los gobiernos latinoamericanos actuales en materia de política exterior? La verdad es que se puede plantear que importantes contradicciones tienden a minar el estado actual de las relaciones internacionales en América Latina. Tres ejemplos claves y emblemáticos sirven para demostrarlo: las posturas de los gobiernos hacia Cuba y el respecto de los derechos humanos, el papel que tuvo que jugar Estados Unidos para resolver la crisis política en Honduras en el 2009 y finalmente las políticas de defensa de los países de la región.

Cuando el disidente – o delincuente según el régimen cubano – Orlando Zapata falleció en Febrero pasado después de más de 80 días en huelga de hambre, muchas voces condenaron, con razón, la situación de permanente violación a los derechos humanos en Cuba. En Chile como en varios países del hemisferio, se planteó la necesidad de que la última dictadura del continente se abra para que la isla pueda ser reintegrada plenamente en la comunidad internacional.

Ahora bien, pocos días después de haber condenado al régimen castrista, el presidente chileno Sebastián Piñera anunció que iba a recibir en la segunda mitad del mes de Abril al presidente de China, Hu Jintao. China, uno de los países que más abiertamente desafía y viola los derechos más fundamentales de los seres humanos. Desde ahí, si bien es cierto que las condenas internacionales en contra de Cuba son merecidas y fundamentadas, el régimen que ha gobernado la isla tiene razón al apuntar a los dobles estándares en las políticas dirigidas hacia ella.

Hoy día, Cuba sufre de un embargo comercial por parte de los Estados Unidos, país que hace comercio abiertamente con todas las otras dictaduras del planeta. Para ilustrar bien ese doble estándar en contra de Cuba, cabe mencionar que los Estados Unidos tienen hoy día embajadores en 37 de los 42 países que más violan los derechos humanos y nunca impusieron un embargo comparable en contra de ninguno de ellos, ni siquiera en contra de la Korea del Norte de Kim Jung-Il. En cuanto a Chile, el país tiene hoy relaciones diplomáticas con 10 de los mismos 42 países, incluyendo Libia y Sudán que tienen peores balances que Cuba en términos de violaciones a los derechos humanos.

Pero esos dobles estándares, en América Latina, no sólo han jugado en contra de Cuba. El año pasado, el mismo gobierno cubano tuvo la audacia de no solamente condenar el golpe de estado en contra del presidente de Honduras, Manuel Zelaya, sino de reclamar su vuelta al poder en nombre del respeto de la constitución y de la democracia hondureña. Ahí, el argumento de los portavoces del régimen era que el aislamiento del gobierno de Honduras se justificaba porque era, obviamente, resultado de un golpe de estado, y no de una revolución.

Los mismos eventos en Honduras demostraron también la gran ambigüedad acerca de la política exterior actual de los Estados Unidos hacia la región en su conjunto y las contradicciones en las demandas de los gobiernos latinoamericanos hacia el gigante del norte. Con la nueva administración del presidente estadounidense Barack Obama, varios gobiernos latinoamericanos aplaudieron y saludaron el deseo de éste de no meterse en los asuntos latinoamericanos. El fin del imperialismo, por fin, había llegado. Sin embargo, el golpe de estado en Honduras llevó a éstos mismos a pedirle al “imperio” que interviniera y presionara al gobierno de facto de Roberto Micheletti para que abandonase el poder. Ni la OEA, ni el gobierno de Brasil, ni el Grupo de Río supieron jugar un papel determinante en la resolución del conflicto que confirmó que sin o con la presencia de los Estados Unidos, la coordinación multilateral en América Latina está condenada sino al fracaso, a magros resultados.

Finalmente, un tercer ejemplo de contradicciones importantes que impiden el desarrollo de un clima de confianza entre los países latinoamericanos es él de las políticas de defensa. No solamente los altos niveles de gastos militares en América Latina contrastan con la baja probabilidad de conflictos armados en la región, además minan la confianza ya debilitada que países como Perú puede tener hacia Chile o Colombia hacia Venezuela. A parte de la cuestión del dinero, las estrategias y las políticas de los países también pueden provocar arrugas. Una de éstas políticas se relaciona con el papel y la presencia militar de estados que no son de la región en los países de América Latina.

Aquí, el ejemplo más emblemático y polémico es él de los Estados Unidos en Colombia en nombre de la doble guerra al terrorismo y al narcotráfico. Cuando el gobierno colombiano anunció en el 2009 que iba a firmar un convenio con “el imperio yanqui” para que números limitados de soldados estadounidenses puedan usar las bases militares colombianas, se desató en toda Sudamérica una crisis diplomática expresada en el repudio generalizado de una presencia autorizada de tropas extranjeras en países de la región.

Primero, una reunión especial de la Unasur fue convocada para analizar la situación conflictiva. Segundo, una gira del presidente colombiano Álvaro Uribe en siete países sudamericanos en Agosto del 2009 demostró las preocupaciones que suscitaba el proyecto. Cabe decir que el anuncio seguía de menos de un año la polémica incursión de soldados colombianos, con apoyo tecnológico de los Estados Unidos, en el territorio de Ecuador destinada a liquidar a un jefe de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y apoderarse de material informático estratégico.

Esos eventos y la actividad diplomática que desencadenaron demostraron que los distintos gobiernos sudamericanos, si bien reconocían la soberanía de Colombia en materia de política de defensa, eran disconformes con el uso eventual de sus bases militares por tropas extranjeras, en particular de Estados Unidos.
Ahora bien, uno de los jefes de estado que había afirmado su preocupación con dicho tema en aquel entonces era el presidente de Brasil, Luiz Inacio (“Lula”) da Silva. En aquella ocasión, Lula había declarado: “No se necesitan bases norteamericanas en Colombia para luchar contra el narcotráfico” y que los sudamericanos podían y tenían que enfrentar el problema ellos mismos. Sin embargo, tomando todos sus pares por sorpresa, a inicio de Abril del 2010, Lula anunció un acuerdo de cooperación militar con el gobierno de Estados Unidos para crear una base “multinacional” cerca de Rio de Janeiro y que usarían tropas de Estados Unidos involucradas en la misma lucha al narcotráfico. Obviamente, Colombia no es Brasil y Uribe no es Lula. De ahí, sin duda, el silencio de los líderes sudamericanos que habían condenado energéticamente la otrora iniciativa colombiana.

¿Cómo pueden afectar todas esas contradicciones en el desarrollo de las relaciones internacionales en la región? El efecto más obvio de los sobresaltos políticos y de las piruetas diplomáticas es las dudas que siguen teniendo los jefes de Estado a la hora de discutir con sus pares. Dudas que les obligan a evitar los grandes compromisos, lo que a su vez favorece la creación de instituciones poco eficientes y débiles. Instituciones que según su enfoque, sea la integración política o la integración económica, han dado resultados muy por debajo de sus metas en los últimos sesenta años. En lo político, la Organización de los Estados Unidos (OEA) es un buen ejemplo de esta realidad. Lo demuestra la facilidad con la cual aún sus miembros menos importantes como Honduras logran desafiarla. En lo económico, el Mercado común del Sur (Mercosur) fue incapaz de resolver el conflicto entre Uruguay y Argentina que originó con la construcción de papeleras en Uruguay y que afectó las relaciones bilaterales entre los dos países por más de media década.

Las contradicciones políticas, la falta de compromiso por parte de los líderes y los escasos resultados de los ensayos pasados son tres elementos fundamentales que han impedido una integración política y económica en América Latina comparable a la que experimentó Europa. En este contexto complejo, verosímilmente, el ex presidente argentino (2003-2007) será nombrado secretario general de la Unasur. El mismo que nunca demostró interés por las relaciones internacionales ni siquiera a nivel regional y que llevó una pésima política exterior durante su mandato. El mismo que llevó una política de debilitamiento de las instituciones argentinas, ya afectadas por años de crisis. El mismo que domina la política argentina desde las sombras por su control del Partido peronista y que ve sus políticas pasadas crecientemente criticadas ahora que su esposa-presidenta, con altos niveles de impopularidad, las sigue aplicando.

Con Néstor Kirchner, hoy día bajo sospecha por varios temas de corrupción y de conflicto de interés, hubiera sido difícil encontrar un personaje que representara mejor los tres grandes problemas de las relaciones internacionales actuales en América Latina. Los tres problemas que se tornarán pronto en las tres razones que harán de la Unasur un organismo con bajos niveles de eficiencia, transparencia y credibilidad en los próximos años.